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Cuando pensamos en Ámsterdam, probablemente pensamos en canales, bicicletas, casas estrechas y puentes llenos de gente. Y sí, todo eso está ahí. Pero hay otra forma de conocer la ciudad: salir de ella pedaleando.

A pocos kilómetros del centro empieza un Países Bajos completamente diferente. Castillos medievales, ciudades fortificadas, canales, pueblos rodeados de agua y una de las ciudades históricas más importantes del país.
Por eso hemos trazado esta ruta circular de 112 kilómetros desde Ámsterdam, pensada para hacer en dos días y una noche, aunque también es posible completarla en una sola jornada si estás acostumbrado a hacer largas distancias en bicicleta.
La ruta pasa por Muiderslot, Naarden-Vesting, Utrecht y Kasteel de Haar, antes de regresar a Ámsterdam.
Y lo mejor es que no necesitas ser un ciclista profesional para disfrutarla.
¿Por qué hacer esta ruta?
Hay algo que hace que recorrer Países Bajos en bicicleta sea especialmente sencillo: la infraestructura ciclista.
El país cuenta con unos 35.000 kilómetros de vías ciclistas, conectando ciudades, pueblos y zonas rurales. No se trata únicamente de carriles dentro de las ciudades: existe una enorme red que permite desplazarse de un punto a otro y también hacer rutas recreativas.
Eso significa que una escapada como esta no requiere coche ni grandes complicaciones logísticas. Puedes llegar a Ámsterdam, coger tu bicicleta y empezar a pedalear prácticamente desde el centro.
Además, Amsterdam Centraal está perfectamente conectado con Schiphol, el principal aeropuerto del país. La estación de tren está directamente debajo de la terminal y el trayecto entre Schiphol y Amsterdam Centraal dura alrededor de 17 minutos, con trenes frecuentes durante todo el día. (Y está permitido subir la bicicleta en todos).
Esto convierte a Ámsterdam en un punto de partida muy cómodo incluso si vienes desde fuera de Países Bajos.
Y aquí aparece una de las razones por las que nos gusta tanto esta ruta: en lugar de pasar tres días recorriendo únicamente el centro de Ámsterdam, puedes utilizar la ciudad como puerta de entrada a una pequeña aventura por el país.

112 kilómetros para descubrir otra cara de Países Bajos.
La ruta que hemos trazado tiene aproximadamente 112 kilómetros y apenas desnivel, algo bastante habitual en esta parte del país.
Nuestra propuesta es hacerla en tres días y dos noches. Así tienes tiempo para parar, visitar los lugares de interés, comer tranquilamente, hacer fotos y, sobre todo, no convertir el viaje en una competición contra el reloj.
¿Se puede hacer en un día? Sí.
Si estás acostumbrado a recorrer 100-120 kilómetros diarios y tu objetivo es simplemente completar la ruta, puedes hacerlo. Pero si has venido hasta aquí para descubrir castillos, ciudades y paisajes, creemos que merece mucho más la pena dividirla.
Primera parada: Muiderslot
A unos kilómetros de Ámsterdam aparece el primer gran protagonista de la ruta: Muiderslot, en Muiden.
El castillo fue construido alrededor de 1285 por Floris V, conde de Holanda, en una ubicación estratégica donde se encontraban el río Vecht y el antiguo Zuiderzee. Su posición permitía controlar el tráfico fluvial y cobrar peajes a los barcos que pasaban por allí.

Es uno de los castillos medievales mejor conservados de Países Bajos y su imagen parece sacada directamente de un libro de cuentos: cuatro torres, murallas, foso y agua alrededor.
Aunque su historia no lo es tanto…
En 1296, el propio Floris V fue encarcelado en el castillo por unos nobles que se habían rebelado contra él y posteriormente fue asesinado. El castillo fue destruido después de su muerte y reconstruido a partir del siglo XIV.
Además alrededor encontrarás cañones y otras reliquias de la época que completarán la visita. Y te recomiendo personalmente caminar alrededor del lago. Hay varios animalitos que podrás descubrir.
Segunda parada: Naarden-Vesting.
Desde Muiden continuamos hacia Naarden, aquí no encontrarás un castillo, sino una ciudad fortificada. Y una bastante especial.
Naarden es famosa por sus fortificaciones en forma de estrella, con bastiones, murallas y fosos que rodean la ciudad.
Su posición era estratégica y las defensas fueron ampliándose durante siglos. En 1672, durante la guerra contra Francia, Naarden fue ocupada por las tropas francesas. Después de recuperar la ciudad, las fortificaciones fueron renovadas y ampliadas durante las décadas siguientes, especialmente entre 1673 y 1685.
Tanto la ciudad como los jardines son muy amigables para recorrer en bicicleta. Tienen varias tiendas de antigüedades y una vibra muy distinta a la capital a pesar de estar cerquita.
Utrecht: la ciudad
Utrecht es una de las grandes ciudades históricas de Países Bajos y está situada prácticamente en el corazón del país. Su centro combina arquitectura medieval, canales, cafés, museos y una vida urbana mucho más tranquila que la de Ámsterdam.
Uno de sus elementos más característicos es la Oudegracht, el canal que atraviesa el centro histórico.
Sus muelles inferiores y antiguas bodegas forman un sistema construido durante la Edad Media para conectar directamente el canal con almacenes y comercios. Hoy muchas de esas antiguas bodegas se han convertido en cafés, restaurantes y espacios junto al agua.
Estoy segura que si le preguntas a cualquier local, te recomendará visitar Utrech. Y después de varios años trabajando en el corazón de Amsterdam, confirmo que todos los que han ido allí han vuelto encantados.
Kasteel de Haar: el gran final
Y entonces llega uno de los lugares más espectaculares de toda la ruta: Kasteel de Haar, en Haarzuilens, a las afueras de Utrecht.
Aunque sus orígenes se remontan a la Edad Media, el castillo que vemos hoy es, en gran parte, fruto de una enorme reconstrucción realizada entre 1892 y 1912.
El proyecto fue encargado al arquitecto Pierre Cuypers, el mismo arquitecto responsable del Rijksmuseum y de Amsterdam Centraal. Vamos, una parada casi obligatoria.
Decorados de flores, jardines interminables y una arquitectura que te dejará boquiabierto. Y si llevas la comida encima un picnic allí es casi de ensueño.
Y de vuelta a Ámsterdam
La ruta continúa por Breukelen y Weesp antes de volver a Ámsterdam, cerrando el círculo.
Y esta última parte es también parte de la experiencia. No estás atravesando grandes montañas ni buscando puertos imposibles. El paisaje cambia poco a poco entre canales, praderas, agua y pequeñas localidades.
Es precisamente esa facilidad para moverse en bicicleta lo que hace que esta ruta funcione tan bien.

Una ruta circular para descubrir castillos, fortalezas, canales y ciudades históricas, y para comprobar una vez más que en Países Bajos muchas veces la mejor forma de conocer un lugar es simplemente coger una bicicleta y ver hasta dónde te lleva el camino.