4.000 km, una bici y yo.
¿Quién soy?
Mi nombre es Zoe y tengo 26 años. Hace 5 años que llevo mi vida en una mochila. A pesar de eso, no soy ciclista profesional, no tengo experiencia previa en rutas de larga distancia y mi compañera de viaje es una bici de segunda mano que espero que me aguante el ritmo.
Estoy aquí para demostrar que no hace falta ser un experto para lanzarse a la carretera; solo hace falta una meta y ganas de pedalear.

Mi desafío sostenible
Mi objetivo es cruzar Europa demostrando que la aventura y la sostenibilidad van de la mano. Mientras el mundo corre en aviones y coches, yo elijo la bicicleta. Es más lento, requiere más esfuerzo y seguramente me quejaré en cada subida, pero es la única forma de conectar de verdad con el ecosistema que nos rodea.
Quiero enseñarte que viajar con ‘Huella Cero’ es posible para cualquiera, solo hay que estar dispuesto a sudar un poco la camiseta.
El Itinerario
Cruzaré 5 países: Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Desde los canales llanos de Ámsterdam hasta los bosques salvajes y el frío del Círculo Polar Ártico. Cada parada será una nueva historia: cultura local, aprendizajes en ruta, naturaleza, desafíos físicos y la experiencia de sobrevivir con lo mínimo sobre dos ruedas.
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Bici Reutilizada: Segunda mano para reducir el consumo.
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Emisiones 0: Mis piernas son el único motor.
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Impacto Local: Apoyando el comercio.
Ámsterdam ha sido mi hogar durante los últimos dos años. Y no fue una ciudad elegida al azar.
Yo, que crecí entre paisajes desérticos de Mendoza y pequeños pueblos de la costa mediterránea, encontré aquí un equilibrio que no sabía que necesitaba: una vida social infinita rodeada de parques, canales y naturaleza.
Países Bajos tiene alrededor de 35.000 km de carriles bici repartidos por todo el territorio. Esto lo convierte en un lugar muy amigable para comenzar una aventura así, incluso sin mucha experiencia previa.
Aunque el viento, dependiendo de la época, puede dificultar el camino, hay muchísimas zonas verdes y gran parte de las carreteras separan completamente el tráfico de coches de los carriles para bicicletas.
En esta etapa viajaremos desde Ámsterdam hasta la ciudad de IJmuiden para conectar con la EuroVelo 12. Para quienes no la conozcáis, EuroVelo es una red gigantesca de rutas ciclistas que conecta toda Europa. Existen diferentes recorridos, y nosotros utilizaremos tres de esas rutas para llegar a nuestro objetivo.
Pero viajar también significa dejar espacio a lo inesperado. Por eso intentaremos guiarnos por el camino, el clima y las experiencias que vayan surgiendo. Nos permitiremos improvisar. Este no es un viaje medido al milímetro ni marcado por kilómetros cronometrados, sino una aventura para disfrutar del trayecto tanto como del destino.


Para alguien que viene de Argentina, donde las distancias suelen ser eternas, áridas y las carreteras muchas veces desafiantes, poder atravesar tantos países en tan poco tiempo y con una conexión tan fluida entre fronteras se siente como un auténtico privilegio.
En esta segunda etapa combinamos la EuroVelo 12 con la 10, cruzando las islas danesas entre la costa del Báltico, pequeños pueblos portuarios, ferris cortos y carreteras ciclistas sorprendentemente tranquilas. A eso se suma una infraestructura para bicicletas difícil de igualar.
Esta misma ruta nos llevará hasta Copenhague, el ecuador de nuestro viaje.
La costa este de Suecia tiene algo de novela nórdica: café fuerte, viento salado y una calma muy particular. Nos decantamos por esta ruta en parte por su desnivel amable y en parte por sus archipiélagos infinitos, bosques que parecen rozar el mar y ciudades donde lo medieval convive con el diseño escandinavo.
Si has llegado hasta aquí, probablemente estés tan emocionado como yo. O quizá, por un instante, ya te imaginaste encima de la bicicleta, pedaleando hacia algún lugar nuevo.
Y si hay algo que me gustaría decirte desde ya es esto:
– Imagina que es posible.
Porque muchas veces los viajes más grandes empiezan exactamente ahí, en una idea que parece demasiado lejana… hasta que un día deja de serlo.
La última etapa del viaje ya no es solo física, sino también mental. Es recordar por qué empezamos a pedalear meses atrás, incluso cuando el cansancio pesa más que las piernas.
Mi sueño siempre ha sido recorrer el mundo. Y, en el fondo, eso es este proyecto: un primer paso. Una forma de decirme, casi sin darme cuenta: lo estás consiguiendo.
Estocolmo, una ciudad construida sobre 14 islas, es el lugar misteriosamente perfecto para situar el kilómetro cero de nuestra última etapa.
Durante el recorrido os contaremos curiosidades históricas, leyendas, oficios tradicionales y también las dificultades del camino: cómo reparamos las bicicletas, dónde buscamos lugares para dormir, muchas veces a la intemperie, y, por qué no, las amistades que nos llevamos de esta aventura.
¿Nuestro objetivo principal? Entregar en mano las cartas de nuestros sobrinos a Papá Noel, en la ciudad de Rovaniemi. Y quizá pedirle que el próximo año nos ayude a hacer realidad un nuevo viaje.
Porque esto, amigos míos, es solo el principio.
