
La cuenta atrás ha comenzado y los nervios están a flor de piel. Dejar atrás la rutina para enfrentarnos a un reto de más de 3.000 kilómetros no es fácil, y la cabeza no para de dar vueltas pensando en todo lo que nos espera ahí fuera. Cada detalle cuenta, y estos últimos días en Ámsterdam están siendo una mezcla de adrenalina, emoción y, para qué engañarnos, un poco de vértigo. Las preguntas típicas de «¿estaremos realmente listos?» o «¿aguantará el cuerpo?» planean sobre nosotros, pero la ilusión de poner la primera pedalada hacia el norte gana por goleada a cualquier miedo.
El centro de operaciones ahora mismo es un caos de alforjas, herramientas y equipo técnico. Estamos revisando las bicicletas tornillo a tornillo, ajustando la transmisión y seleccionando minuciosamente cada gramo que vamos a cargar, porque sabemos que en la ruta hacia Laponia menos es más. La logística es inmensa: organizar las etapas costeras, revisar los mapas, asegurar la conectividad para documentar el día a día en redes y dejarlo todo a punto para el gran día. El próximo 1 de julio nos despedimos de los canales de Ámsterdam para poner rumbo a Rovaniemi. Comienza la aventura de A Grado Cero, y queremos que nos acompañéis en cada kilómetro del camino.